EL Timo de las Vitaminas Antioxidantes
Escrito por Dr. Nicolás Rubio García   

 

En la actualidad existe una amplia difusión de productos farmacéuticos y de tipo cosméticos que pregonan sobre todo en medios de tipo audio-visual, de los beneficios del uso de antioxidantes, y con fines de lo más diversos, como ser la prevención o la mejoría de enfermedades, mejoría de la calidad de vida, tratamientos antienvejecimiento, y un largo etc…

Suelen ser acompañados, en términos generales de propagandas explicativas, con escaso grado de veracidad, de lo que es un estrés oxidativo, radicales libres, antioxidantes, etc. Esto mismo le sucede a una serie de vitaminas, que efectivamente tienen virtudes de ser antioxidantes, como la vitamina C, la E y el beta caroteno (vitamina A), pero hay que tener mucha precaución porque depende de la dosis y del tiempo de administración del los citados fármacos.
 
El  oxigeno que es esencial para la vida, tiene lo que podríamos llamar “su lado oscuro”, y es peligroso para nuestra existencia, ya que constantemente nos estamos oxidando tanto por fuera como por dentro. Cuando cortamos una manzana y la dejamos a la intemperie, se pone marrón porque se oxida. Lo mismo le sucede al hierro, aunque para ello tiene que pasar más tiempo. Es lo que llamamos en medicina “estrés oxidativo”. Estudiemos un ejemplo: La piel: sus arrugas, sus manchas, las modificaciones de su color y de su textura, y observemos lo distinta que es la de una persona bebé y la de su abuelo. Todo el mundo sabe que eso es el envejecimiento, que es un proceso que damos por hecho. Pues bien eso que sucede en la piel es producto del  estrés oxidativo, también pasa en cada célula de nuestro cuerpo, y trae como consecuencia la aparición de enfermedades sobre todo las de tipo crónico.
 
En cada célula de nuestro organismo, absolutamente en todas, existe un horno, que se llama mitocondria donde se quema oxigeno y se crea energía que es aprovechada por nuestro organismo, pero al mismo tiempo se crean unas moléculas llamadas radicales libres, que si no es neutralizada rápidamente por los antioxidantes son los responsables de múltiples enfermedades, todas las cuales son de gran importancia, como ser: diabetes, cáncer, hipertensión, artritis, demencia tipo Alzheimer, esclerosis múltiple, lupus, fibromialgia, y un largo etc.…. En la actualidad y relacionado con el estrés oxidativo, se enumeran más de 70 enfermedades.
 
Para entender este efecto de los radicales libres, que ocasionan el estrés oxidativo, es bueno un ejemplo que ruego al lector seguir con interés: Si nos encontramos frente a una chimenea, el carbón se quema de una forma segura y bella, la mayor parte del tiempo, pero en ocasiones salta una chispa sobre la alfombra que tenemos extendida frente a la misma, y se produce un pequeño agujero. Esto no significa una amenaza importante, pero si estas partículas continúan  mes tras mes, incluso años, seguro esa alfombra al cabo del tiempo estará  hecha un desastre. La chimenea son las mitocondrias dentro de las células, que quema para obtener energía. Las partículas de ceniza, son los radicales libres, y la alfombra es nuestro organismo. Cualquier parte de nuestro cuerpo que reciba el daño persistente de estos radicales libres será el causante de una enfermedad: si se trata de una arteria, podrá desarrollar un ataque cardíaco. Si se trata de su cerebro, puede desarrollas una enfermedad de Alzheimer o de Parkinson. Si se trata de una articulación, usted desarrolla una artritis o una fibromialgia si afecta a muchas.
 
Pero nuestro organismo no nos deja indefenso ante las agresiones citadas, y además a través de la evolución, de forma continua aprende a defendernos, pero este es un proceso muy lento. Para ello poseemos los antioxidantes. Es como si en el ejemplo anterior, se tratase de poner una pantalla de vidrio delante de la chimenea. Las chispas continúan saltando, pero nuestra alfombra estaría protegida y además continuaríamos recibiendo calor.
 
Llevar una vida saludable se convierte en una cuestión de equilibrio. Debemos tener suficientes antioxidantes, para neutralizar los radicales libres, y de este forma impedir el estrés oxidativo y por tanto cualquiera de las muy graves enfermedades citadas anteriormente. Y debemos preguntarnos: ¿Tengo suficientes antioxidantes a través de mi alimentación para protegerme del ataque de los radicales libres? ¿Necesito estar tomando suplementos nutritivos? ¿Me estoy alimentando correctamente?
 
Tenemos globalmente dos clases de antioxidantes:
  1. Los naturales, que proceden de las frutas y verduras, de alto valor ecológico.
  2. Los  suplementos, mediante la administración de productos procedentes de la farmacia o Parafarmacia.
Estudios epidemiológicos, sobre todo el de Potter, y publicado en la revista Cáncer, realiza un estudio comparativo de dos grupos de personas, una con una alimentación totalmente ecológica, a base de frutas y verduras, y todo tipo de vegetales, y pregonado por los nutricionistas, y un segundo grupo que se administran Vitaminas C, E y carotenoides puros (Vitamina A). Se observa que después de años de seguimiento, el segundo grupo padecen más cáncer, mas artrosis, más Parkinson, en general no tiene ningún tipo de influencia, a pesar de ser magníficos antioxidantes. Sin embargo aquel grupo de personas que realizan una alimentación a base de frutas, y verduras, obtienen una clara disminución de enfermedades crónicas. Este tipo de alimentación actuaría como una “POLIFARMACIA”. Pero a pequeñas dosis, que son las que precisa el organismo.
 
Esto es tan importante, que merece la pena aclarar que el aporte de determinadas vitaminas antioxidantes, no solo no beneficia al paciente, sino que incluso le es muy perjudicial. Que cualquier producto xenobiótico (o lo que es lo mismo un producto químico, ajeno al organismo), que se administre por cualquier tipo de vía, o sea en comprimidos, jarabes, inyecciones, etc... Tiene que ser a unas dosis, y esta dosis es las necesidades del organismo humano. Y además no siempre, sino durante un tiempo Nunca se puede administrar un medicamento y las Vitaminas son medicamentos, sin conocer previamente los efectos secundarios que a corto, medio y largo plazo, puedan tener. Recientemente se ha publicado que la administración diaria de Beta caroteno (vitamina A),  a dosis de 2.000 microgramos diarios (dosis por otro lado normal en la practica diaria, en un estudio sobre cáncer que se estaba realizando, se tiene que interrumpir el mismo, por el aumento de casi un 18% del numero de casos en el grupo que estaba tomando la vitamina A. Al mismo tiempo y también recientemente, en Suecia, se ha terminado un trabajo científico, en mujeres menopáusicas, con dosis diarias de 1500 microgramos al día de Beta caroteno (Vitamina A), y no solo no evita la osteoporosis, sino que está marcadamente aumentado el riesgo de fracturas y de artrosis.
 
Es de todos los días contactar con personas que toman  500 mgrs de vitamina C, para evitar la aparición de procesos catarrales, gripales, y en general para mejorar su estado general. La dosis que están tomando es diez veces superior a la que el organismo necesita. Y además no existe un solo estudio científico serio, y llamamos serio, a dar el medicamento que sea, a dos grupos, y que uno de ellos sea un placebo, o lo que es lo mismo, uno toma el medicamento y otro no, pero sin saberlo, y luego realizar un análisis de los resultados. Pues bien, y perdón por la repetición pero creo que esto es muy importante por la transcendencia y por ser enormemente frecuente: no existe ni un solo estudio que demuestre que la vitamina C sea útil para la prevención de determinadas enfermedades.  Con respecto a la vitamina E  si sabemos que la dosis que se toman normalmente son una 40 veces superior a las que el organismo necesita, pero no conocemos muy bien los efectos indeseables.
 
Por otro lado debemos saber que los antioxidantes más importantes son los que tenemos dentro de las células, que son: glutation, catalasa y el superoxido dismutasa, y ninguno de los tres poseemos en la actualidad ningún sistemas para aumentarlos cuando son deficitarios.
 
Finalmente: NO SE PUEDEN SUPLEMENTAR VITAMINAS COMO RUTINA, los niveles de consumo es lo que necesita el organismo, más,  o es contraproducente o sencillamente sobra, y primero se tiene que recurrir a productos naturales.  Si quiere una vida sana, coma poco, coma frutas y verduras, realizar diariamente ejercicio moderado, no fume y tome alcohol de forma moderada. En general todo pero con moderación.  Y de los problemas no se preocupe, mejor se ocupa. Entiendo que la publicidad, y  la presión en los medios es muy fuerte, pero lo que estoy diciendo es producto de la consulta de revistas científicas totalmente actualizadas, y realizadas con la  intención de no vender nada, solo trasmitir unos datos producto de una investigación.
 
Todos los contaminantes en nuestro aire, comida y agua, dramáticamente incrementan el numero de radicales libres que producimos. El estrés enorme de nuestro modo de vida, el ejercicio excesivo, el humo de los cigarrillos, de los coches, la luz solar, la radiación y muchos medicamentos sin control incrementan en gran medida este aumento. De hecho, nunca antes hubo una generación en nuestro planeta, sujeta a más estrés oxidativo, que la presente. Y las consecuencias la estamos pagando, y el problema solo ha comenzado.